Reprueban Diputados federales de NL en Iniciativas

Solo les aprueban el 0.9% de las propuestas presentadas; presumen en sus redes sociales, pero ignoran los resultados

Por José Luis Marroquín

Muchas redes, pocos resultados. Así podría resumirse la actividad de los legisladores federales que representan a Nuevo León en la Cámara de Diputados.

De 26 diputados federales contando los dos que hoy tienen licencia—, no se hace uno. De 332 iniciativas presentadas a lo largo de la Legislatura, solo les han aprobado tres.

Nuevo León tiene una representación numerosa de legisladores en la San Lázaro; sin embargo, esa cantidad no se traduce en resultados al momento de dictaminar las iniciativas que presentan en lo individual.

Mientras los legisladores graban historias para Instagram y Tiktok, o pagan miles de pesos en pautas de publicidad, la agenda del estado sigue “congelada”.

De acuerdo con un ejercicio periodístico realizado por este medio en el Sistema de Información Legislativa de la Secretaría de Gobernación —con corte al 8 de marzo de 2026— se constató que la tasa de aprobación de propuestas hechas por los legisladores de Nuevo León es de apenas el 0.9 por ciento.

Es decir, ni siquiera el 1 por ciento de las propuestas de estos logran convertirse en ley o reformar el marco jurídico actual.

Al analizar el desempeño individual, surgen casos inverosímiles.

Raúl Lozano, diputado plurinominal de Movimiento Ciudadano, ostenta el título de ser el único de esa bancada que le aprobaron una iniciativa. Actualmente ya ni siquiera ocupa su curul: pidió licencia el 17 de junio de 2025.

En contraste, sus homólogos emecistas, Iraís Reyes y Eduardo Gaona, encabezan el volumen de propuestas con 31 y 30 respectivamente, pero con cero aprobaciones.

Un caso similar es el de la priista Ana González, quien lidera el conteo global con 55 y apenas una victoria legislativa.

En el rubro de “mucha iniciativa, pero poca eficacia”, se encuentran también la panista Annia Gómez con 29 propuestas y el emecista Miguel Sánchez, con 24. A pesar del volumen de documentos presentados, ambos legisladores no cuentan con un solo documento dictaminado.

Esta estrategia “desbordada” –presentar decenas de propuestas para inflar su estadística– es precisamente lo que abona al rezago. Al saturar las comisiones con documentos sin cabildeo previo, las posibilidades de éxito se anulan.

El caso de la familia Garza destaca por su nula aportación. El panista Pedro Garza Treviño abandonó la Cámara el 4 de abril de 2025 sin haber presentado ni una sola iniciativa.

El lugar fue tomado por su hija y suplente, Samantha Margarita Garza de la Garza, quien hasta el momento del análisis periodístico le hizo honor al legado: no registró ninguna propuesta en el Sistema de Información Legislativa.

José Gloria López, legislador del PT, representante del Distrito 14 en Pesquería, ha pasado casi inadvertido con apenas una iniciativa presentada en todo su periodo, la cual ni siquiera ha sido avalada.

A pesar de contar con el respaldo de la “Cuarta Transformación” (MORENA-PVEM-PT) y su mayoría absoluta en la Cámara, los legisladores oficialistas por Nuevo León han sido incapaces de capitalizar su peso político. Su cercanía con el Poder Ejecutivo no se ha traducido en beneficios tangibles para el estado.

A esta pobreza de rendimiento se suman quienes ni siquiera alcanzan las cinco iniciativas presentadas: Andrés Cantú Ramírez (4); Héctor Alfonso de la Garza (4); Pedro Vázquez González (4); Homero Niño de Rivera (3); y Sandra Patricia Palacios Medina, con apenas 2.

De los 26 legisladores de Nuevo León, a la única que la estadística la favorece ligeramente es a la priista Marcela Guerra, quien con solo 13 iniciativas logró una aprobación, que equivale a una tasa de efectividad del 7.69 por ciento.

Raúl Lozano, con 11 iniciativas presentadas y una aprobada, tiene una tasa de efectividad de 9.09 por ciento; mientras que Ana González, con 55 presentadas y una avalada, tiene una tasa de efectividad del 1.81 por ciento, debido al alto volumen de propuestas rechazadas o pendientes.

Presentar iniciativas no es sinónimo de trabajo en San Lázaro. La función de un legislador es hacer leyes y eso requiere cabildeo, no solo subir a tribuna a debatir o figurar en redes sociales.

Al desglosar la productividad por grupo legislativo (solo legisladores de Nuevo León), Movimiento Ciudadano encabeza la lista con el mayor volumen de propuestas presentadas (118); sin embargo, solo les han aprobado una.

En orden de actividad le sigue el PRI, que con 78 iniciativas impulsadas ha logrado dos aprobaciones. Por su parte, el PAN acumula 66 propuestas presentadas sin que, hasta el momento, se haya resuelto favorablemente una sola de ellas.

Los últimos lugares de la lista los ocupan precisamente los legisladores de la “Cuarta Transformación”. El PVEM registra 38 iniciativas, Morena 21 y el PT apenas 10; los tres partidos sin tener éxito en alguna aprobación.

El balance general de la representación de Nuevo León en San Lázaro revela un panorama de estancamiento: de un total de 332 iniciativas presentadas, apenas tres han sido aprobadas.

El resto de la agenda se divide en 303 propuestas que permanecen en la ‘congeladora’, 23 que fueron retiradas por los propios legisladores y tres más que fueron desechadas por el Pleno.

¿Y cuánto le cuesta al ciudadano este estancamiento?

De acuerdo al Presupuesto de Egresos de la Federación y el Manual de Remuneraciones publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF), para este 2026, cada diputado federal tiene una dieta mensual bruta de $79,843.35 pesos.

Sumado a los apoyos por “Asistencia Legislativa” y “Atención Ciudadana”, su ingreso mensual real supera los $150,000 pesos.

Lo anterior es sin contar el aguinaldo de 40 días –que el pasado diciembre ascendió a 147 mil 438 pesos–, seguro de vida, gastos de transporte y hospedaje, y el apoyo para el informe de actividades; recursos que, a la luz de los resultados, parecen más un premio a la permanencia que a su desempeño.

Con el proceso electoral a ‘la vuelta de la esquina’, muchos de estos legisladores ya preparan sus campañas para buscar la reelección.

Sin embargo, los indicadores de productividad plantean un desafío para los diputados ante el próximo proceso electoral: justificar su gestión en los municipios de Nuevo León, luego de que su actividad en la máxima tribuna del país resultara estadísticamente limitada en términos de aprobación legislativa.

Los números hablan por sí solos. Nuevo León tiene diputados caros, pero el estado sigue esperando a que cumplan sus promesas de campaña.

Fuente: Sistema de Información Legislativa de la Secretaría de Gobernación (Corte al 08 de marzo de 2026)

Fuente: Sueldos de Diputados Federales Diario Oficial de la Federación (DOF)

Mucha iniciativa, poca efectividad

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